Hacerle sentir a mamá que estamos cerca, ya sea por un mensaje de WhatsApp o una llamada, que sienta que estamos cerca y que nos interesa es de vital importancia. En pleno distanciamiento social y en un contexto de temores e incertidumbre frente a la evolución que tendrá el COVID-19, las obligaciones laborales se superponen con las tareas del hogar y las actividades escolares de los hijos. Acá te damos un par de consejos para ayudar a la salud mental de mamá.
Es importante tener en cuenta que por estos días muchas mamás están en medio de una sensación de ahogo y estrés que las afecta mentalmente todos los días.
Ocurre que a la incertidumbre, la angustia y los temores que surgen ante la pandemia de COVID-19 se le suman otros factores: el aislamiento social, la necesidad de continuar cumpliendo con exigentes obligaciones laborales, las tareas de la casa y hacer de maestra para hijos de distintas edades a la vez. Esta situación, por completo novedosa, en la que nos encontramos de la noche a la mañana parece desafiar la salud mental de cualquier mujer.
Estamos evidentemente en una situación atípica, no cabe duda. Es una situación de emergencia, de crisis sanitaria, es nueva por lo tanto, desconocida, toma un carácter amenazante y nos angustia, por lo tanto, la madre está con una carga, una tensión, una ansiedad, una preocupación, y una serie de preguntas que todavía no tienen respuestas.
Los días en cuarentena parecen transcurrir en una tensa calma. Da la impresión de que cualquier chispa puede dar lugar a un gran incendio. Hay miedos que crean un terreno más sensible, una fragilidad, una permeabilidad mayor a que un estímulo que en otras situaciones, a lo mejor, tendría una respuesta más tranquila o no aumentaría una situación de angustia o tensión dentro de la propia madre provoque algo diferente.
El periodo de aislamiento social lleva a estar todo el día con los hijos, pero no como en época de vacaciones, sino cumpliendo con las obligaciones labores lo cual quita la posibilidad de dedicarles todo el tiempo que suelen requerir, en especial los más pequeños. Por eso, es muy importante que no pretendan un nivel de perfección que cubra todo sin ningún tipo de error, que las madres jueguen a la perfección puede ser un grave error.
La autoexigencia debe ser razonable y que sepan que parte del aumento de la necesidad de que todo esté como tiene que estar, está también ligada al miedo de que no le pase algo a los niños o a ella misma ante la amenaza de la enfermedad.
Poner límites
Se debe tener muy presente la importancia de saber poner límites en este nuevo contexto. En algunas casas, las menos, los límites son fáciles de poner, en otras a veces están excedidos pero, por lo general, lo que sucede es que hay que poner un nuevo tipo de límites.
Ahora tenemos más tiempo juntos, tenemos que hacer muchas cosas, estamos aprendiendo a hacer algunas de ellas. Pero, tenemos que ser todos ayuda del otro. Las madres y padres deben conversar sobre los nuevos límites y si el padre está más ausente, que participe también. Claro que la relación de pareja también puede verse sometida a los altibajos propios de la cuarentena. Ese es el otro miedo, es decir si la intensidad de la cercanía va a terminar provocando distancia, pelea, conflicto, haciendo ver lo que uno no quería ver. Creo que hay más un miedo a esto que una realidad.
Tomarlo como un juego
Una de las estrategias que pueden ayudar a transitar mejor el periodo de cuarentena en familia es tratar de inventar entre todos un juego, un sentido lúdico ante lo que está ocurriendo: ¿Si jugamos a ver cómo de esto aprovechamos lo mejor?, que todos tiren ideas.
Conformar la noción de un desafío que tenga el ingrediente deportivo, de ganar como equipo. La idea es tratar de hacer lo mejor que pueda dentro de lo razonable, sin pretender perfección, esperando que lo más importante que es contener y superar como va a suceder con el tiempo, el virus, salga lo mejor que podamos.